En función del resultado al final de cada partido, los equipos obtienen una serie de puntos: tres para el ganador, cero para el perdedor y un punto para cada equipo en caso de empate. El choque de vuelta es uno de los encuentros que los aficionados blancos que estuvieron en el campo recuerdan como uno de los grandes choques de la historia del fútbol, una sinfonía blanca en ataque como solo se podía ver en esos años del primer gran Real Madrid. Y antes de ese año, hay que retroceder hasta 2006, cuando el Inter de Porto Alegre derrotó al Barcelona.




